miércoles, 7 de agosto de 2024

REPARAR EL BARCO EN MEDIO DEL OCÉANO

 REPARAR EL BARCO EN MEDIO DEL OCÉANO

Nunca he hablado directamente sobre la infidelidad con una pareja real. Y si lo he hecho ha sido con parejas difusas, y con mucho miedo, no en un diálogo abierto y respetuoso, escuchando la opinión del otro, empatizando, y dejando que mis palabras  fluyeran desde el corazón, como estoy haciendo ahora, sin miedo a sentirme juzgada. Si lo he hecho ha sido con la seguridad de sentirme juzgada, y con miedo a que el que tenía delante me echase en cara que mis sentimientos no eran válidos, o acabara yo cediendo a sus acuerdos y modo de ver las relaciones, y la infidelidad.

¿Que mi amado chatee con otra chica, le envíe fotos de lo que está cenando, y le envíe las mismas fotos que a mí de la chimenea de su casa un domingo por la noche; es infidelidad? No, si no se ha hablado anteriomente de los acuerdos a los que mutuamente queremos llegar. No si uno de ellos, en este caso, yo, no ha reflexionado sobre lo que acepta y lo que no, y si, al verse de frente ante esa realidad, vivida con el dolor de una traición, se cree que es ella la que tiene que cambiar, la que tiene que desmontar sus paradigmas sobre fidelidad, porque están ya obsoletos y son cerrados, o porque cree que si no se adapta a los valores de él, lo va a perder.

Y sí, creo que le hubiera acabado perdiendo. Y sí, en realidad yo jugué sucio porque le hice creer que me aposentaba en unos valores que no eran míos, le hice creer que teníamos los mismos acuerdos. Implícitamente.

Pero la verdad es que no era así.

Y la verdad es que decidí darle todo lo que él quería, no molestarle, no incomodarle, no hacerle resquebrajarse ni un ápice su cimiento de valores, con tal de que se sintiera tan feliz a mi lado, que se sintiera el hombre más afortundado del mundo, que creyera haber encontrado a la mujer de sus sueños, pero ¿de verdad, hasta cuándo creía que iba a poder fingir yo algo así? En el fondo, ¿creía que podía repara el barco en medio del océano? No, estaba claro que iba acabar saliendo todo a la luz, porque afortunadamente, la vida es más fuerte que yo, y sin saberlo, mi inconsciente iba haciendo su trabajo. ¿que tan poderosa me creo? ¿Exceso de confianza? ¿fantasía de omnipotencia?

Cuando fuimos a Marruecos y vi, delante mío, exactamente a la mujer que yo quería ser para él  y que ella no tenía que hacer nada más que ser ella misma, me derrumbé. En aquel momento fui muy infeliz, pero poco a poco, gracias a la reflexión, a la calma para pensar, y al buen acompañamiento terapéutico, me dí cuenta que tenía que estar muy agradecida a esa chica palo, alegre y vivaraz, actriz, bailarina, payasa y meditadora yóguica con un suelo pélvico de muerte, de que se hubiera puesto en mi camino.

Cuando delante de la hoguera, en una de las cenas más románticas que pasé con él en nuestro último mes, cuando yo, para poder sostener aquella situación, había decidido verlo como un “follamigo” para que no me sentaran mal sus idas y venidas, sus quedadas con amigas y sus fines de semana en curso o de fiesta... allí, después de hablar de todo el mundo, de nuestros amigos y de las relaciones de otros... cuando le pregunté ¿y nosotros, qué? Y bueno, él dijo que estaba super cómodo y tranquilo, y que mientras estuviera así, seguiría todo como hasta ahora. Y que si algo cambiaba pues ... así se quedó. Esa noche luego no me podía dormir, y tampoco fui sincera con él.

Y ahí viene la gran pregunta. ¿qué pasa si los sentimientos cambian?, ¿qué pasa si uno de los dos siente algo diferente, o siente deseo hacia otra persona, o no le apetece estar con quien es su pareja? Mis conclusiones, mis ideas, mi paradigma, mis valores, se acercan a la idea de que depende de la relación.

Si previamente la pareja decide que establecen un compromiso de acuerdos, no quiere decir que tengan que contarse todo, claro, pero que si llega ese momento, asumen el compromiso, por mucho que duela o joda, o dé miedo, pavor, hasta llegar a tener asco de la cagalera que entra, si hay un compromiso de pareja y de futuro, se asume, por encima de todo, a modo contrato, joder y si no no entres, en que eso se va a decir, a comunicar y que se va a ser sincero.

Pero no hace falta llegar a ese compromiso, no hace falta ser ese tipo de pareja, se puede tener una relación en la que se vive al día a día y cuando uno de los dos decide romper o se enamora del otro, se hace lo que se puede, no hay un acuerdo de llegar a acuerdos, son relaciones más unilaterales, no son un trabajo en equipo. Es otro tipo de relación, no hay ese compromiso. Y eso hay que definirlo previamente, porque si no nos confundimos. Por eso le llamo relaciones difusas.

Yo asumí que eso no iba a pasar, lo de sentir deseos hacia otras personas, claro, ese es mi error pimordial, mi base de novela pija america o de película disney, que eso nunca podría pasar, y que si pasa es porque la pareja ha dejado de quererse. Pero venga va, tendré que ir haciéndome la idea, poco o a poco, o de repente, qué cojones, de que ésa es la naturaleza de la humanidad, que irremediablemente nos vamos a sentir deseados y deseosos de otras personas, y que, bien mirado, es bonito, es excitante, es estar vivo, y por mucho que me duela o me arda por dentro, es así. Y si hoy en día sólo de pensarlo me veo como una niña triste y abandonada es porque es una idea nueva en mi a la que me tendré que ir haciendo a ella poco a poco, o desde ya , que cojones, pero una vez me ponga esos zapatos, no quitármelos porque si no, no acaba de hacerse el callo. Si por mi fuera, preferiría no tener que asumir esa idea, la verdad, es mucho más cómoda la idea de que nunca nadie se sentirá atraído por alguien que no sea su pareja, pero joder, mi experiencia, y eso que a mi me cuesta un poco aceptar la realidad, como a todos supongo, es que los demás sienten deseos hacia otra persona, y que yo, joder, yo también siento deseos hacia otras personas cuando estoy en pareja.

Y eso precisamente también ha hecho confundirme mucho a mí, porque cuando he estado en pareja y he sentido deseos hacia otras personas me he hecho dudar a mí misma de lo que sentía hacia mi pareja, creyendo que sentir deseos hacia otros significaba que ya no sentía desos hacia “el mío”. Pero vamos, aquí se me abren mil preguntas, porque es verdad que el deseo hacia tu pareja se puede ir perdiendo, y se va perdiendo, de hecho, y poco a poco llego a la conclusión de que precismanete una de las cosas que hacen perder el deseo es precisamente no hablar, con una mano en el corazón y la otra en los ovarios/huevos, sobre la renovación de los acuerdos cuando hay cambios en las personas individuales.

Te enamoras de alguien y alguien se enamora de tí y tienes miedo a cambiar por si el otro deja de estar enamorado de tí, y precisamente ese miedo al cambio es lo que provoca quqe se pierda el deseo, porque poco a poco la otra persona va perdiendo el asombro hacia tí. Te quedas solidificado en la imagen que mostraste, que fue la que le gustó, para que eso no cambie y en realidad eso es lo que acaba destruyendo la pareja. Y lo más jodido de todo es que, por dentro, irremediablemente, estás cambiando, irremediablenete la vida sigue dentro de tí, aunque hagas creer que no. Rompiedno esa capa de sal que se va formando alrededor de cada persona, es como nos hacemos grandes, y claro, como nos dejamos ver. Y sí, la verdad, asumámoslo, si los valores, los intereses, los deseos, de una persona no son compatibles con los de la persona que se tiene delante, y que siguen por dentro, y aunque por fuera no se vean, acaban saliendo por resquicios de sal que se quedan abiertos. En algunos casos, la vida real sale por abajo, entra al suelo y, un metro más al lado vuelve a contruirse otra persona, llena de todo lo que había dentro de la estatua de sal, que ahora se ha quedado vacía porque su interior se ha mudado. La persona que sigue estando enfrente de esa estatua, de repente la siente vacía y fría, pues claro, ya no hay nada dentro, y sí, una palmadita y de desmorona. ¿Quién miente aquí, quién es traicionado? La persona que está delante de una estatua de sal vacía sigue sintiendo deseos hacia Ias otras personas, como siempre, pero esos deseos son calientes y están vivos, porque todavía no ha creado capa de sal anti-rechazo (que en relidad es pro-rechazo) y el calor atrae a la materia, así que ese calor va haciendose más grande. Y puede ser, y es, de echo, que esa misma persona, enfrentada a una estatua de sal, más o menos vacía, o más o menos independiente de su exterior, también, seguro, irremediablemente en este modelo de incomunicación, también ha ido forjado su propia capa de sal, y su propia figura externa, llena de sí mismo.

Así que, qué cojones, decidamos con quién queremos ser estauas de sal y con quién queremos ser seres vivos, de carne y hueso, de piel extensible que crece y que se muestra suave y caliente, enfrentándose a la realidad, y siendo sinceros de lo que va aconteciendo en su camino. No es necesario tene una pareja de compromiso, pero si se tiene, hay que echarle ovarios/cojones, y si no, quédate por 

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