Mi abuela me ha dicho que me cuide.
Ella tiene prolapso vaginal. Dice que le vino por culpa de
lo mal que le trataron los médicos en sus tres partos.
Creo que mi abuela jamás se dedicó un solo momento de
autocuidados.
Y yo, que ya he roto la cadena, me la voy a dedicar.
Mi cama. Mi habitación. Me da tanto placer prepararla para
lo que va a venir que siento algo parecido a un orgasmo. No estoy sonriendo,
pero por dentro soy una niña dando saltos de alegría.
Me encanta haberle quitado las patas. La base tapizada toca
directamente con el suelo y encima cae el colchón. Qué bien hice en comprarme
ese colchón viscoelástico de aloe vera, de dos por dos. Es de super buena
calidad, son lo tacaña que soy yo para comprarme cosas para mi misma, tener ese
colchón me recuerda que me he propuesto cuidarme y darme valor.
Me voy a ir de viaje a mi cama y estoy deseando embarcarme
encima de ella y volar.
De un lado al otro de la casa, voy poniendo encima todas las
cosas que necesitaré.
Mi ordenador, con cargador y ratón, por si me da por
escribir, o buscar ropa en Vinted, o mirar el Facebook o lo que sea.
Mi móvil para tener a mano wasap y llamadas.
Mi diario y su boli. Hoy todavía no he escrito.
Mi libreta de escritura, por si tengo alguna inspiración.
Mi libreta de terapia, por si la necesito para recurrir a
algún consejo último de mis última sesiones.
Agua, en jarra con tapón.
También pongo en “la maleta” la novela que estoy leyendo
“Los juegos del hambre”, el primer tomo. Añado el “Maestro del Corazón” que
aunque es bastante difícil de comprender, me tiene enganchada, y por último
pongo sobre la colcha “Siete agujas de coser”, el libro que tengo que leerme antes
del martes para el club de lectura.
También pongo encima de la cama las cartas de tarot. Y mi
registro de menstruación y el calendario lunar.
Y mi aceite de coco, y mi vibrador, seguro que en algún
momento me pongo cachonda.
Este fin de semana me pongo al día de mí. Me relleno de mí.
Ahí en mi camita. Tan a gusto y tan cómoda. estoy deseando dedicarme un tiempo
indefinido a entrar a mi cuerpo e ir repasando los recovecos.
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